Fidel Castro y la Salud Pública

En una época como la actual, unipolarizada, con predominio del capitalismo neoliberal, se nos hace imprescindible el legado, el pensamiento y las proyecciones humanistas del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro.

El pensamiento de Fidel Castro es un legado de dignidad y honor que Cuba no puede abandonar jamás. En su Historia  me Absolverá, expuso una serie de pasos prácticos, evidenciando un cambio radical de actitud, ya no en el plano de la ética idealista, sino en la praxis de una efectiva voluntad revolucionaria, pues los cambios en el estado de la salud de la población cubana son la expresión de la alta prioridad y los esfuerzos realizados por la Revolución en la esfera social y en las transformaciones cualitativas del nivel de vida de los ciudadanos.

La salud pública cubana es un amplio escenario de consolidación de programas; el mantener la salud del pueblo ante las adversas condiciones ha constituido un reto y un objetivo estratégico para la sociedad y el estado.

No debe dejarse de destacar que la salud pública en Cuba no es algo improvisado por las circunstancias, es algo soñado cuidadosamente, reflexionado y llevado a la práctica, y todo eso se lo debemos a la genialidad del pensamiento de Fidel Castro.

Al realizar este acercamiento al pensamiento de Fidel sobre la salud p ública, es casi imposible poder seleccionar uno de ellos sin que nos parezca que cometemos un grave error, todos son importantes  porque forman parte de una teoría, una ética  profundamente humanista, pero en aras de dar una visión seleccionamos los razonamientos y planteamientos que consideramos vitales y que todo cubano debe conocer para  no ser  cumplidores pasivos, sino fieles defensores de los mismos, dentro y fuera de nuestras fronteras, siendo esto el objetivo fundamental de la publicación de este trabajo.

Antes del triunfo de la Revolución, la inmensa mayoría del pueblo no tenía una asistencia médica adecuada o carecía de ella. Antes de 1959 los servicios médicos se caracterizaban por:

1- Ausencia de un plan nacional de salud pública.
2- Baja calidad de los servicios estatales y mejor en los paraestatales y privados.
3- Orientación hacia el aspecto curativo de la medicina.
4- Servicios estatales en grandes ciudades, abandono de las zonas rurales y de algunos urbanos; medicina individual, mercantilismo, competencia entre los servicios privados.
5- Centralización administrativa: el pueblo era desconocedor de las acciones que lo pudiera beneficiar.

Con el triunfo de la Revolución todas las actividades de salud pública pasaron a ser fundamentalmente responsabilidad del Estado revolucionario, con una estructura y normas uniformes que garantizan la realización progresiva de las orientaciones dadas por el mismo.

Con la Ley 1100 de Seguridad Social, promulgada en 1963, que comprende la totalidad de los trabajadores del país, se les garantiza la prestación adecuada para todo tipo de riesgo y enfermedad, así como la asistencia monetaria y servicios. Se inicia, pues, un período totalmente nuevo para la salud pública cubana, caracterizada por:

1- Todas las tareas de la salud se hacen en forma planificada.
2- Todas las actividades de la salud deben responder a los adelantos de la ciencia médica.
3- Las tareas de salud se realizan orientadas con carácter preventivo-curativo. La salud del pueblo es responsabilidad del Estado.
4- Las actividades de la salud deben ser gratuitas y estar al alcance de toda la población.
5- Centralización normativa y descentralización ejecutiva.
6- Participación de las masas en las tareas de la salud.
7- La salud un derecho del pueblo

“[…] La Revolución no se concreta a exponer ideas, sino a realizar ideas, la Revolución no es teoría, es sobre todo hechos. Y cuanto la Revolución se ha propuesto, lo ha logrado”. Estas palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe el 17 de octubre de 1962, en la apertura del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, en La Habana, se han cumplido a cabalidad, ya que cuidar la salud del pueblo se ha convertido en una tarea social, moral y económica.

Una de las tareas más hermosas que se ha desarrollado en la etapa revolucionaria es trabajar constantemente para lograr un pueblo cada vez más saludable y, sobre todo, un pueblo que se sienta cuidado y seguro con sus servicios médicos. Para esto Fidel reafirma que la mejor calidad humana debe estar en la salud, que no es solo la calidad técnica sino de la calidad de mujeres y hombres que trabajan en ella. Pero decía más, calidad humana hay en nuestro pueblo en todos los frentes de trabajo, pero sí hay un frente donde se exige aun más junto a la vocación, el espíritu de sacrificio, es en el frente de la salud dígase de médicos, enfermeros y técnicos personal que en conjunto  determinan el resultado del esfuerzo que despliega la Revolución para con la salud del pueblo.

En el acto de inauguración del Hospital Clínico Quirúrgico de Cienfuegos, en marzo de 1979, llamó a todo el personal de la salud a atender a los pacientes con ese sentimiento “[…] como si fuera su hijo, como si fuera su hermano, como si fuera su esposa, como si fuera sus padres […] Así, con ese principio, debe trabajar un trabajador de la salud, porque no es cualquier trabajo. Creo que es todo, hay que trabajar con el máximo de responsabilidad, pero no hay nada tan sensible al ser humano como las cuestiones que refieren la salud”.

La preocupación constante del Comandante para hacer valer el principio de que la salud es derecho del pueblo, ha sido siempre enfatizar en la formación y superación del personal de salud. Esa preocupación data desde los primeros años del triunfo revolucionario. En la primera graduación de 250 médicos, en 1964, expresó: "[…] y cada vez será mejor el contingente de médicos, cada vez será más numeroso, cada vez tendremos más recursos humanos y materiales para formarlos […] Estas palabras se hicieron realidad cuando a partir de los años ochenta se comenzó a trabajar en el desarrollo de la docencia médica y en la creación de facultades médicas en las provincias, devenidas hoy universidades de Ciencias Médicas, donde tiene la ventaja de tener a los médicos más calificados, convirtiéndolos en profesores. Esta idea se completó con la creación de tecnológicos de la salud, que hacen la perfecta integralidad junto al hospital de lo que necesita cada provincia del país para la formación y superación del personal de la salud al decir Fidel el 14 de junio de 1980 en la inauguración del Complejo de Salud “Ernesto Che Guevara” en la provincia de Las Tunas “… me imagino el futuro: un nuevo centro de formación de especialistas altamente calificados,  de nuevos médicos para satisfacer las necesidades de nuestro pueblo […]"

Una predicción asombrosa

Lo que más asombra es la capacidad de vizorar el futuro que ha tenido Fidel Castro, cualidad desarrollada en pocos estadistas.

El 17 de octubre de 1962, en el discurso apertura  del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, Fidel planteó, al referirse a enviar médicos a Argelia: "[…] claro, hoy podemos mandar 50 médicos, dentro de 8 o 10 años no se sabe cuantos, y a nuestros pueblos hermanos podremos darle ayuda […] porque es la Revolución y solo la Revolución la que puede realizar esas proezas; y es un pueblo revolucionario y solo un pueblo revolucionario quien puede llevar adelante semejante tarea".(6)

Tres años más tarde, en el acto de graduación de 90 estomatólogos, expresó: "[…] luego nunca, a lo que se vislumbra en las próximas décadas sobrarán médicos, ni sobrarán estomatólogos, ni sobrarán maestros, ni sobrarán ingenieros, ni sobrarán técnicos de ninguna clase […] porque todos los necesitaremos y si no los necesitáramos nosotros, los necesitarán otros más necesitados que nosotros", por eso el constante llamado que hace en la preparación de todo el personal de la salud con vista a cumplir nuestros deberes con los demás pueblos.

El 26 de febrero de 1966, en la clausura del XI Congreso M édico y VII Estomatológico Nacional, Fidel hace referencia de los éxitos alcanzados por el pueblo, en realidad ese esfuerzo que en Cuba se realizaba por la medicina y las experiencias que se acumulaban podrán llegar a ser útiles también para otros pueblos.

En el acto de inicio del curso escolar 1978-1979, el 4 de septiembre efectuado en el Instituto Politécnico de la Salud de Camaguey planteó: "[…] estamos pensando no sólo en nuestras necesidades, sino en la extraordinaria demanda de médicos que está recibiendo el país en el exterior […]"

Hoy conocemos de la importancia que tiene para nuestra economía, la exportación de servicios técnicos, de modo que en este caso se trabaja constantemente en el frente de la salud para incrementar y perfeccionar nuestros servicios médicos en cantidad y calidad y no sólo para la exportación sino, además  de la colaboración que en forma de donación de Cuba a los países con menores recursos.

Una de las páginas más hermosas de la Revolución y que cuenta con el aprecio de gran parte del mundo es la cooperación que Cuba ha prestado en el campo de la medicina, siendo siempre el beneficiario principal nuestro pueblo.

Fidel expresó en diciembre de 1981 en la clausura del V Congreso del Sindicato de Trabajadores de la Salud: "[…] el beneficiario principal de que nosotros nos convirtamos en prestigiosos exportadores de servicios médicos y prestadores de servicios es nuestro país [...] pienso de otros países que la medicina se puede convertir en un importante renglón de la economía  del país […] y aquí no se trata de níquel, el níquel se agota sino también el petróleo se agota […]"

Y como bien dice Fidel, [...] lo único que no se agota es el cerebro, la voluntad y la conciencia del hombre y su capacidad de aprender, de superarse y desarrollarse y todo eso lo tenemos en la salud una rama que puede significar para el país […] no solo una fuente de cooperación internacional y de prestigio, sino también un importante renglón de nuestra economía".

Sabemos del crecimiento de la demanda de países con recursos económicos que piden médicos, bajo formas de convenio y cooperación económica, están pidiendo al país exportación de servicios médicos "[…] a nosotros nos han pedidos miles de médicos sobre bases pagadas […] Creo firmemente que Cuba puede convertirse en un centro mundial de la medicina, y que lograr está únicamente en manos nuestras […]"

Pero Fidel, no solo vio la exportación de servicio de salud como algo que ayudaría a nuestra economía, sino como algo que se revertiría en la mejora de la salud del pueblo cubano, al decir: "[…] es importante que se comprenda. Cuando nosotros prestamos servicios médicos internacionalistas no sólo estamos ayudando a otros países, sino que nos estamos ayudando mucho más a nosotros mismos; en primer lugar porque hay que ver la calidad humana de nuestros médicos de nueva generación […] además que tienen experiencia. Ningún país posiblemente tiene tantos médicos en tantos países diferentes como nosotros […]"

Ya Fidel desde 1979 había vislumbrado lo que significaba en lo personal para los médicos la cooperación internacionalista: "[…] pero también nuestros médicos ganan mucho, ganan experiencia, ganan en prestigio, ganan en calidad humana; porque ese médico que va, que está un año, año y medio, dos años que conoce todas esas realidades del mundo, que se enfrenta a problemas muy serios es sin duda también un profesional, un especialista llamado a desempeñarse después con más eficiencia […]"

Hoy estamos frente a una reflexión de Fidel hecha realidad: "[…] yo sostengo que nuestro país puede convertirse en un centro de medicina capaz de exportar servicios a muchos países y capaz de recibir a muchas personas aquí para atender su salud, creándose  un importante renglón para la economía y a la vez en uno de los más grande contribuciones que puede dar nuestro pequeño país a otros países, uno de los terrenos más humanos, más valiosos y más constructivos en que puede colaborar nuestro país".(

Fidel fue el primero en vislumbrar la posibilidad de que el país se convirtiera en una potencia médica al expresar, en 1982, en el acto de constitución del Destacamento Médico Carlos J. Finlay: [...] brinda una extraordinaria colaboración en el campo de la salud al mundo y a la vez disponer de una de los mejores servicios de salud del mundo para nuestro pueblo […] pero también señaló lo que implicaba… un gran esfuerzo en el desarrollo de todas las ramas de la medicina en nuestro país, de todas las ramas sin excepción, implica un mejoramiento progresivo de todos los servicios médicos en nuestro país; implica un gran esfuerzo docente, y no sólo la docencia  de los universitaria, sino la docencia de los postgrado la formación de los especialistas;  incluso las posibilidades de estudio y de superación de los que  ya podrían considerarse médicos consagrados”. Por eso insistía en la medicina de promociones altas […] pero tiene que ser el resultado de un trabajo  riguroso y de un trabajo de mucha calidad, pero es más importante, sobre todo la calidad de la promoción. No debemos olvidarnos de este principio”.

En 1984, en las conclusiones del Encuentro Nacional de Estudiantes, pensaba en la integralidad al referirse a […] si vamos a ser una potencia médica, necesitamos ser una potencia en enfermería y en los servicios técnicos de salud […]" (

Fidel ha desarrollado un pensamiento tendiente a crear una doctrina con relación a la salud humana y demostrar lo que puede hacerse en ese campo que es, al decir él mismo, el más sensible para cualquier persona en el mundo, por eso expresó: "nuestros médicos no son mercaderes de salud; reciben lo que necesitan para vivir […] y que recibirán más, a medida que nos recuperemos y a medida que avancemos por eso decía […] nos sentimos orgullosos de nuestra medicina y que seguirán confiando en la honradez de nuestros médicos […]"

Este breve acercamiento al pensamiento fidelista sobre la salud, que tiene muchas aristas, no queríamos darlo por finalizado sin asumir lo que expresara el propio Fidel en la graduación de todas facultades de Ciencias Médicas del país, efectuado en la tribuna antiimperialista José Martí, el 13 de agosto del 2000: "[…] Cuba se ha convertido en la esfera de la salud […] la más apreciada de cuantas existe en la faz de la tierra […] en un gigante moral de donde emana un concepto nuevo, profundamente revolucionario y humano, de los que deben ser los servicios médicos en el mundo. Ya esa luz no la puede extinguir, ni apagar nadie. En el futuro, tanto en Cuba como en el seno  de la mayoría de los pueblos del tercer mundo, principalmente los más pobres, tendrá que hablarse de dos etapas en la historia de este vital servicio: antes y después de la Revolución.

La Revolución cubana es martiana y marxista, pues coinciden los pensamientos de dos grandes hombre: Martí y Fidel, hilos conductores de una misma obra, reflexionando sobre un mismo aspecto: el sacerdocio de la medicina. Al respecto, el Héroe Nacional expresó: "[…] en la medicina como el derecho, profesión de lucha, necesita de un alma bien templada  para desempeñar  con éxito ese sacerdocio".

Fidel vincula la necesidad de médicos que necesita el mundo para ejercer ese gran sacerdocio. Afirmó: "[...] luego todo el que tenga vocación de médico, lo invito a  que estudie medicina, y el que tenga vocación de enfermero, de técnico de la salud, todo el que tenga vocación para la salud".




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