Leerle al niño al acostarse activa el cerebro
La American Academy of Pediatrics ha expresado oficialmente que todo programa de atención pediátrica primaria debe incluir promoción literaria comenzando desde la niñez. Ello implica que los pediatras y los médicos generales de atención primaria deben aconsejar a los padres sobre la importancia que les lean aun a niños muy pequeños.
No hay duda que leerle al niño pequeño redunda en beneficios pero poco se ha sabido sobre el mecanismo detrás del beneficio. Dos estudios recientes comienzan a esclarecer lo que pasa en el cerebro infantil cuando le abren un libro con ilustraciones o figuras.
El primero de los estudios fue realizado por investigadores del Cincinnati Children´s Hospital y de la Universidad de New York, vinculados al C-MIND Autorship Consortium.
Los autores utilizaron imagenología de resonancia magnética funcional dependiente del nivel de oxígeno para examinar en un grupo de pre-escolares (3 a 5 años de edad) la relación entre el ambiente de lectura en el hogar y la actividad cerebral durante la tarea de escuchar una historia apropiada para su edad.
Partían de la hipótesis que mientras escuchaban las historias, los niños con mayor exposición a lecturas exhibirían una mayor actividad de las regiones del cerebro izquierdo involucradas en el procesamiento semántico o extracción del significado.
Los investigadores encontraron diferencias en la activación cerebral de acuerdo con la cantidad de lectura recibida en el hogar.
Los niños cuyos padres reportaron más lectura en el hogar y un mayor número de libros en casa demostraron activación significativamente mayor en la región de asociación de la corteza parietal-temporal-occipital. Es precisamente esa región donde ocurre la integración multisensorial que integra el sonido con la estimulación visual.
Que la integración es escalada por la lectura materna o paterna (o de otra persona responsable) lo demuestra el hecho que en la resonancia magnética hubo aumento en la actividad cuando el niño leía solo pero también cuando le leían con el ítem que se activaban las zonas visuales aunque el niño no estaba viendo las imágenes.
En otras palabras, el niño a quien le leen, escucha lo que le leen pero, además, imagina el escenario o las figuras con base en las palabras, convirtiéndose en un mejor lector. Los videos hacen “trampa” porque le roban al niño la oportunidad de ser creativo de las imágenes.
Otro estudio, publicado en Psychological Science, encontró que los libros ilustrados con imágenes contienen tipos únicos de palabras y por ende leerle al niño libros ilustrados ofrece más palabras, sin dejar de darles la oportunidad de imaginar.
La principal conclusión es que en “niños pre-escolares, la mayor exposición en el hogar a la lectura se asocia a activación de áreas del cerebro que dan soporte a la imaginación mental y a la comprensión narrativa.
Comentario
En nuestro país, del lado positivo hay una intensificación de las bibliotecas escolares. Excelente! Y ello debe ir de la mano de facilitación del acceso a libros para pre-escolares para uso en el ámbito familiar.
Del lado negativo, los escolares y adolescentes están desperdiciando la oportunidad de leer por el mal uso de la tecnología, por ejemplo, gastando horas y horas (hasta 18 al día) en juegos y videos en Internet que nada aportan ni a la imaginación, ni a la cultura, y que por el contrario promueven la violencia, en algunos casos o la indolencia en otros. Y ello sin contar que esos hábitos están asociados al sedentarismo y a sus secuelas como la obesidad.

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